Qué hacer si te acusan de secuestrar a tu propio hijo en España (sustracción de menores)

¿Te acusan de secuestrar a tu propio hijo (delito de sustracción de menores) en España? En este artículo te explico lo que debes hacer si te acusan de un delito de sustracción de menores en España.

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El delito de sustracción de menores en España

El Código Penal establece que cuando un padre o una madre que no tiene la custodia de un hijo huye con el menor o se niega a devolverlo al progenitor que tiene la custodia, se le puede acusar de un delito de sustracción de menores.

Modalidades de delito

Es decir,que el delito de sustracción de menores tiene básicamente tres modalidades:

  1. Traslado del menor: Este sería el caso en que el progenitor que no tiene la guardia y custodia del menor aprovecha que este viene de visita para llevárselo y obligarlo a residir con él.
  2. Retención del menor: Este sería el caso en que el progenitor que no tiene la guardia y custodia del menor aprovecha que el menor viene de visita para retenerlo más tiempo del que tiene asignado.
  3. Sustracción internacional de menores: Este sería el caso en que uno de los progenitores, tenga o no la guardia y custodia del menor, lo saca del país con la intención de no traerlo de vuelta. Si el menor entra en alguno de los países que no han suscrito la Convención de la La Haya de 1980, las consecuencias de este delito pueden ser irreversibles.

Cuándo se produce un delito de sustracción de menores

Para que exista un delito de sustracción de menores se deben dar las siguientes circunstancias:

  • Que el autor de la sustracción no tenga la guardia y custodia del menor. En la sustracción internacional cualquiera de los dos puede cometer el delito.
  • Que el traslado del menor se haga sin el consentimiento del otro progenitor.
  • Que no haya ninguna razón que justifique la retención del menor, por ejemplo, una enfermedad.
  • Que el autor de la sustracción tenga relación de parentesco con el menor, en concreto, un familiar de hasta segundo grado (el padre o madre, un abuelo, un hermano o un tío del menor).
  • Que exista una sentencia judicial que atribuya expresamente a uno de los progenitores la guardia y custodia del menor.
  • Que exista intencionalidad (dolo) por parte del autor de la sustracción, es decir, que el progenitor que se lleva a su hijo lo hace a sabiendas de que no tiene la guardia y custodia del menor o de que no tiene permiso para sacarlo del país.

Importante: Sólo existe delito de sustracción de menores si el progenitor que retiene al niño lo hace de forma intencionada. Por ejemplo, si el menor está de vacaciones con su padre y no puede regresar a su domicilio habitual con la madre porque pierde el vuelo al quedarse el padre dormido, no se le puede imputar al padre un delito de sustracción de menores porque no había intencionalidad, aunque se demuestre que haya culpa, por ejemplo, que se olvidó de poner el despertador.

Nota: Cuando la tutela del menor la tiene una institución, por ejemplo, una Comunidad Autónoma, el menor suele estar en un centro o con una familia de acogida. Si alguno de los progenitores se lleva al menor e impide que el menor vuelva al lugar donde la Comunidad le ha asignado la residencia, estaría cometiendo un delito de sustracción de menores.

Cómo se castiga un delito se sustracción de menores

El delito de sustracción de menores se castiga de la siguiente manera:

  • Pena de prisión mínima de 2 años (máx. de 4 años)
  • Pérdida de la patria potestad un mínimo de 4 años (máx. de 8 años).

La sustracción internacional de menores se castiga con pena de prisión mínima de 3 años y retirada de la patria potestad duramente al menos 7 años.

Medidas cautelares para prevenir el delito

Si el juez sospecha que hay algún peligro de que el progenitor que no tiene la custodia del menor intente sustraerlo, puede imponer alguna de las siguientes medidas:

  • Prohibir que el menor salga de territorio nacional.
  • Retirar el pasaporte del menor y prohibir que obtenga uno nuevo.
  • Prohibir que el menor vaya a algún domicilio nuevo sin autorización previa del juez.

Estas medidas se suelen poner en el caso en que el padre sea ciudadano de un país que no reconoce las sentencias de los tribunales españoles y que favorece la custodia del padre sobre la madres, como ocurre en todos los países islámicos.

El delito de inducción a abandonar el domicilio donde el menor reside habitualmente

Si el progenitor que no tiene la custodia del menor, pongamos que es el padre, le presiona o le convence para que abandone el domicilio de la madre, se le podría acusar de un delito de inducción a infringir el régimen de custodia.

Este delito se castiga con pena de prisión mínima de seis meses (máx. de dos años).

La defensa legal de un delito de sustracción de menores

Si te acusan de secuestrar a tu propio hijo, lo primero que deberías hacer es buscar un buen abogado. Pero no acudas a cualquier abogado, busca un abogado penalista con experiencia en casos de sustracción de menores.

Tu abogado es la persona más indicada para elaborar una estrategia de defensa para tu caso. Aquí tienes algunas de las estrategias de defensa más comunes en un caso de sustracción de menores:

Se trata de una emergencia

La razón más frecuente por la que un padre retiene a su hijo y no se lo entrega al otro progenitor es a causa de una emergencia o por causa de necesidad, en concreto, si hay circunstancias fuera de tu control que han impedido entregar a tu hijo en el lugar y a la hora prevista, por ejemplo, una avería o un accidente de tráfico. Sería importante, en cualquier caso, que notifiques al otro progenitor del hecho, para que no se preocupe y para que no inicie acciones legales o policiales por un posible secuestro.

La integridad del menor o de la madre corre peligro

También estaría justificado retener a tu hijo si estás huyendo de un caso de violencia doméstica.

Otra razón que justificaría que mantengas a tu hijo lejos del otro progenitor es si hay alguna razón para pensar que tu hijo estaría en peligro o que sufriría algún tipo de daño en manos del progenitor que tiene la custodia, por ejemplo, si crees que tu hija sufre abusos por parte de su padre.

No hay una sentencia firme

Nadie te puede acusar de secuestrar a tu hijo si no hay una sentencia judicial que diga que no tienes la custodia del menor. Tampoco te pueden acusar si la sentencia no es firme y está recurrida por tu abogado.

Por ejemplo, nadie te puede acusar de secuestrar a tu hijo si decides llevarlo de viaje unos días al campo para practicar algún deporte o para pasar unos días juntos pescando o haciendo camping, salvo que haya una sentencia que diga que ese fin de semana no tenías derechos de visita.

Si la madre no puede probar que el viaje es peligroso para el menor, no hay ninguna razón legal para no hacerlo. Otra cosa es que hacer algo sin consultar al otro progenitor perjudicaría la relación de pareja entre los padres del menor.

Si no hay sentencia firme, pero el juez ha establecido unas medidas provisionales donde se otorga la guardia y custodia a uno de los progenitores, en este caso, retener a un menor en contra de la voluntad de este progenitor sí que se consideraría un delito de secuestro de menores.

Importante: No es una causa suficiente para retener a tu hijo pensar que la sentencia es injusta o que el juez ha prevaricado en tu contra.

La voluntad del menor

Si el menor tiene edad suficiente y se niega a retornar con el progenitor que tiene la custodia, puede estar justificado retenerlo, sobre todo si el menor alega algún tipo de abuso o hay razones para creer que el menor puede ser sacado del país.

La ley no indica cuál es la edad a la que un menor puede elegir el progenitor con el que prefiere estar. De hecho, un menor no tiene legalmente derecho a este tipo de decisión. Sin embargo, es poco probable que un juez condene a un padre por sustracción de menores si su hijo de 14 años se niega en rotundo a volver con la madre, por poner un ejemplo.

Digamos que el criterio que utilizan los jueces es la madurez del menor. Si el menor demuestra que tiene la madurez suficiente para tomar este tipo de decisiones, los jueces tienden a escuchar al menor y a tener en cuenta sus preferencias a la hora de dictar sus sentencias.

Ejercicio de la custodia

Si el progenitor que tiene la tutela decide abandonar al menor en manos del otro progenitor, aunque sea temporalmente, luego no podría acusarlo de sustracción. Es decir, que si uno de los progenitores decide no ejercer la custodia y deja al menor en manos del otro progenitor, luego no podría acusarlo de un delito de sustracción de menores.

Consentimiento o aquiescencia

Si el progenitor que tiene la custodia accede a que el padre retenga al menor durante un tiempo, por ejemplo, accede a que lo lleve consigo de viaje, luego no puede acusarlo de sustracción, aunque entre medias haya cambiado de opinión al respecto.

Supongamos que el padre informa a la madre de que va a llevar al menor de viaje y que la madre no se opone expresamente. En este caso, la madre no podría acusar al padre de un delito de secuestro de menores, puesto que ha demostrado aquiescencia y no se ha mostrado en desacuerdo con la petición del padre cuando tuvo ocasión de hacerlo.

El arraigo del menor

Los jueces siempre velan por el bienestar del menor, no por la voluntad de los padres. Si se demuestra que un menor lleva un tiempo residiendo en un lugar, aunque no viva con el progenitor que tiene la custodia, los jueces tienden a respetar el status quo.

Los factores que valoran los jueces a la hora de dictar la sentencia donde se dice con quién debe vivir el menor son los siguientes:

Factors to analyze when considering a “settled environment” defense include:

  • La edad del menor.
  • El tiempo que lleva viviendo en un mismo sitio.
  • Si el menor va regularmente a la escuela.
  • Si el menor tiene amigos y parientes en ese sitio.
  • Si el menor participa en actividades extra-curriculares en ese lugar.
  • Si el padre que está cuidando en estos momentos al menor tiene trabajo y estabilidad financiera.
  • Si alguno de los progenitores es usuario de sustancias prohibidas o ha sido condenado por actividades ilegales.