Qué hacer si sufres una violación o una agresión sexual en España

¿Has sufrido una agresión sexual o una violación en España y no sabes qué hacer? En este artículo te explicamos lo que debes hacer si sufres una agresión sexual o una violación en España.

Qué hacer si sufres una violación en Madrid
Qué hacer si sufres una violación en España

Gasco Abogados

Abogado de Madrid especialista en agresiones sexuales

☏ 910 585 330 (Tfno. fijo del despacho)

Tfno. móvil (urgencias) 616 456 159

Nuestros honorarios son muy razonables

PRIMERA CONSULTA GRATUITA

Contenidos ocultar

Qué hacer si sufres una agresión sexual en España

Después de una agresión sexual, no es raro que te sientas confusa o molesta. Puede que incluso te sientas enfadada o asustada. Puede que no sepas cómo reaccionar. Todo esto y más puede ocurrir tras una agresión sexual.

En esta guía vamos a intentar responder algunas de las preguntas que se plantea alguien que acaba de sufrir una agresión sexual en España.

Qué se entiende por una agresión sexual en España

A veces surgen dudas sobre si una determinada situación se puede considerar un delito de índole sexual, ya sean abusos sexuales, una agresión sexual o una violación.

Para intentar aclarar las cosas, aquí tienes una lista de casos que claramente entran dentro de lo que se considera en España una actuación delictiva de carácter sexual, ya sean abusos o directamente una agresión sexual.

Al principio dije que SÍ, pero luego dije que NO

Si accedes a tener relaciones sexuales con alguien se entiende que sabes lo que va a ocurrir a continuación. Pero si en algún momento no te sientes a gusto con lo que ocurre, puedes cambiar de opinión y detener la relación.

Es decir, que puedes revocar tu consentimiento en cualquier momento. El hecho de que en un primer momento dijiste que sí a la relación no te obliga a consumar el acto.

Si la otra persona persiste en su intención de mantener relaciones, por ejemplo, si intenta penetrarte, una vez que has dejado claro que quieres que pare, podría estar cometiendo un delito de carácter sexual, incluso una agresión sexual.

Yo no quería tener relaciones, pero accedí porque mi pareja insistía

Si tu pareja insiste en tener relaciones a pesar de que le has dejado claro que no quieres, y al final accedes para que te deje en paz, podría ser que has accedido bajo coacciones, por lo que el consentimiento no sería legalmente válido.

Si tu consentimiento fue forzado o bien se consiguió bajo coacciones, puede que tu pareja esté cometiendo un delito de abusos o una agresión sexual.

La decisión de mantener relaciones debe ser producto de la libre capacidad de decidir de cada uno, y nadie tiene que presionar o insistir si una mujer decide libremente que no quiere mantener relaciones sexuales

Dije que no quería hacer algo, pero mi pareja lo intentó de todos modos

Es posible acceder a tener relaciones sexuales con alguien y, al mismo tiempo, poner ciertos límites a lo que estás dispuesta a hacer.

Tu pareja debería respetar los límites que pongas a la relación sexual. Si no los respeta, estaría actuando sin tu consentimiento, y lo que haga podría considerarse bien un abuso o bien una agresión sexual

Le dije que parara, pero no me hizo caso

En una relación sexual es fácil dejarse llevar por la pasión del momento, pero eso no significa que tu pareja no necesite tu consentimiento para seguir adelante.

Si le dices a tu pareja que pare, que no quieres seguir adelante con el encuentro sexual, y no lo hace, estaría actuando en contra de tu voluntad y cometiendo un delito de carácter sexual (abusos o agresión).

Nadie tiene obligación de hacer algo simplemente porque su pareja siente el deseo de hacerlo, aunque sea su pareja estable e incluso tu marido.

Si no respetan tu voluntad, la relación sería forzada y, por lo tanto, delictiva

Le dije que me dolía, pero no le importó

Sentir dolor o molestias durante el acto sexual es una señal de que no estás disfrutando y que la otra persona debería parar. Si no lo hace, puede que la relación no se considere consentida, especialmente si se lo has dicho y le has pedido que pare.

Me obligó a una postura que no quería

Si tu pareja te fuerza durante la relación a ponerte en una determinada postura en contra de tu voluntad, podría estar cometiendo una agresión o un abuso sexual.

Cualquier acto sexual debe ser consentido, y esto incluye la postura en la que quieres mantener relaciones.

Si accedes a mantener relaciones, pero te obligan a realizar algo que no querías hacer, entonces tu pareja está cometiendo un delito de tipo sexual

Me penetró sin condón, en contra de mi voluntad

Cuando dos personas tienen relaciones sexuales, deberían acordar primero si van a utilizar algún tipo de protección.

Si la mujer pide que su pareja se ponga un preservativo, pero éste no lo hace y la penetra sin protección, podría estar cometiendo un delito de abusos sexuales.

Igualmente, sería un delito quitarse la protección en la mitad de la relación sexual sin decírselo a la pareja y sin pedir su consentimiento antes de hacerlo.

Accedí a tener relaciones, pero bajo coacciones

Hay mujeres que en un momento dado sienten que si no acceden a mantener relaciones con un hombre, su vida puede correr peligro.

El caso más claro es si el hombre está amenazando a la mujer con un cuchillo o cualquier otro tipo de arma. En este caso, la mujer accede a tener relaciones simplemente por miedo a que si se resiste, sea peor que si accede.

El único consentimiento válido legalmente es aquel que se da libremente, sin ningún tipo de coacción o amenaza por la otra parte

Acceder a tener sexo con un hombre porque te está amenazando no significa que realmente participes de la relación, y se entiende que el hombre ha forzado a la mujer, lo que se consideraría un delito de agresión sexual, y en el caso de que haya penetración, una violación.

No estaba de acuerdo, pero tampoco me resistí

Cuando alguien te está amenazando con un arma, es difícil resistirse a una agresión sexual; por eso en esos casos no se exige a la víctima que ponga resistencia para demostrar que la han violado, basta con demostrar que estaba siendo amenazada.

No negarse a tener relaciones o no oponer resistencia cuando alguien intenta forzar a una mujer no significa en ningún caso que no exista una agresión sexual.

El consentimiento debe ser siempre libre y claro, nunca ambiguo, para ser legal. Cualquier otra cosa es equivalente a una relación no consentida y siempre supone un delito de carácter sexual en España.

Tuve relaciones, pero no recuerdo lo que pasó

Por culpa del trauma de una agresión sexual, la víctima, a veces, no recuerda lo ocurrido.

También determinadas drogas pueden hacer que los recuerdos de la violación sean, en el mejor de los casos, confusos.

Pero el hecho de que no recuerdes muy bien la agresión no hace que el acto sea menos delictivo; si acaso, al contrario, es uso de narcóticos agrava el delito.

Si crees que has sufrido una agresión sexual, aunque no recuerdes los detalles, deberías someterte a un examen médico. Un médico puede determinar si hubo violación y recoger pruebas del delito que se pueden utilizar en un juicio contra el agresor.

Estaba dormida o inconsciente, pero creo que tuve relaciones

Si estabas dormida o inconsciente en el momento en que tuviste relaciones sexuales, es imposible que pudieras dar tu consentimiento, por lo que, sin lugar a dudas, se trató de un delito de abusos sexuales.

Estaba borracha cuando tuve relaciones

Si estabas bajo los efectos del alcohol, hasta el punto de ser incapaz de dar tu consentimiento para tener relaciones sexuales, entonces se trata de un caso de abuso sexual.

Sin embargo, es posible tomarse unas copas y mantener todavía la capacidad para mantener relaciones sexuales con otra persona de forma libre, incluso aunque el efecto del alcohol te animara a hacer cosas que no harías si no hubieras bebido.

El asunto del alcohol y el sexo es un tema espinoso que debe ser estudiado en cada caso

No hay un límite claro entre lo que supone tener relaciones consentidas habiendo tomado unas copas y abusar de alguien aprovechando que está bajo la influencia del alcohol.

Lo que está claro es que si has bebido hasta el punto de perder la consciencia, o al menos perder la coherencia, y alguien se aprovecha, se trata de un delito de abusos.

Estaba drogada cuando tuve relaciones

El caso de las drogas es muy similar al del alcohol. Es posible mantener la lucidez suficiente para mantener relaciones sexuales aunque hayas consumido alguna sustancia; pero si has perdido la consciencia, o las drogas te han dejado semi inconsciente o claramente incapacitada, entonces se trata de un caso de abusos sexuales.

Mi agresor estaba drogado cuando me forzó

Las personas deben ser responsables de sus actos, incluso si cometen delitos cuando estaban bajo la influencia de alguna droga.

Si alguien te forzó a tener relaciones sexuales, se trata de delito de agresión sexual, independientemente de que la persona que cometió el delito estuviera drogada o borracha (o las dos cosas).

Un amigo me forzó a tener relaciones

Los casos de agresiones sexuales entre amigos o conocidos son bastante frecuentes. De hecho, más de un tercio de las violaciones las cometen amigos de la víctima.

Puede que te cueste entender cómo alguien en quien confiabas te pudo violar, pero cualquier relación sexual no consentida supone una violación, sea o no un amigo el autor del delito.

Mi novio me forzó a tener relaciones

El hecho de que alguien sea tu pareja no le da derecho a tener relaciones sexuales contigo sin tu consentimiento.

Todas las relaciones sexuales deben ser consentidas, independiente de quién sea la persona con la que te has acostado

El hecho de que accedas a acostarte con alguien una vez no significa que tengas ninguna obligación hacia esa persona ni que tengas que mantener relaciones sexuales con ella en el futuro.

Ser pareja estable de una mujer no autoriza al hombre a exigir que se acueste con él cuando quiera.

Todas las relaciones sexuales con tu pareja deben ser de mutuo acuerdo.

Los lazos afectivos hacen más probable que una mujer acceda a mantener relaciones sexuales con un hombre, pero no la obligan a nada

Cualquier relaciones sexual forzada por tu pareja, es decir, sin tu consentimiento expreso, supone un delito de carácter sexual, igual que si fuera cualquier otra persona quien te forzara a practicar sexo.

Cuál es la diferencia entre agresión sexual y violación

Una agresión sexual es cualquier actividad sexual, incluido un simple contacto (caricias, manoseos, etc.) que se realiza sin el consentimiento de la mujer, siempre utilizando algún tipo de violencia o intimidación (por ejemplo, una amenaza de golpearla o de matarla).

Es decir, que el elemento que define a la agresión no es tanto el tipo de acto sexual practicado sino el hecho de que se utiliza la violencia o la intimidación para forzar a la víctima, que no tiene posibilidad de oponerse ni se le da la opción a negarse.

Un ejemplo típico sería el de un hombre que amenaza a una mujer con un cuchillo para que se deje manosear o el de un hombre que coge a una mujer por el cuello y comienza a manosearla.

Una violación es la penetración por vía anal o vaginal, ya sea con el miembro masculino o con un objeto, sin el consentimiento de la mujer y utilizando algún tipo de violencia o intimidación.

Es decir, que todas las violaciones son agresiones sexuales, pero no todas las agresiones sexuales son violación.

La agresión sexual incluye los siguientes comportamientos:

  • Violación
  • Intento de violación
  • Presiones para obtener favores sexuales
  • Caricias no deseadas
  • Toqueteos, aunque sean sobre la ropa
  • Incesto
  • Abuso de menores
  • Sexo oral
  • Acoso sexual
  • Exhibicionismo
  • Obligar a realizar actos o posturas
  • Obligar a posar desnudo
  • Obligar a participar en orgías o intercambio de parejas
  • Obligar a participar en escenas sexuales
  • Cualquier otro comportamiento de tipo sexual que se obtenga bajo amenazas o coacción

Qué se entiende por violencia o intimidación

Una agresión sexual siempre supone el uso de algún tipo de violencia para conseguir satisfacer un deseo de tipo sexual.

Se entiende por violencia o intimidación utilizar algún tipo de arma u objeto contundente, amenazar o ejercer cualquier tipo de presión que haga que la víctima de la agresión se sienta coaccionada y obligada a realizar actos de tipo sexual en contra de sus deseos y sin su consentimiento libre y expreso.

Pese a la creencia popular, la violencia no tiene que ser necesariamente de carácter físico. Hay personas que pueden utilizar violencia psicológica, como amenazar con hacer algo a un familiar, o incluso manipular a otra persona para que acceda a tener relaciones sexuales.

Si el consentimiento para tener relaciones no es totalmente libre de cualquier tipo de violencia, entonces no es legalmente válido, y las relaciones serían un delito de agresión sexual.

Cuál es la diferencia entre agresión sexual y abusos sexuales

Como hemos dicho, la agresión sexual siempre supone el uso de la violencia o la intimidación para forzar a otra persona a que realice un acto de índole sexual.

Los abusos sexuales se producen cuando alguien atenta contra la libertad sexual de otra persona sin utilizar la violencia o la intimidación. El caso típico son los tocamientos aprovechando que la otra persona está descuidada, por ejemplo, los que a veces se producen en el transporte público en horas punta.

La diferencia entre abusos y agresión no está en si hay o no penetración. Puede haber penetración y no ser una agresión sexual, sino un delito de abusos sexuales, por ejemplo, si alguien aprovecha que la otra persona está bajo los efectos de alguna droga para penetrarla anal o vaginalmente.

Es decir, que los abusos se producen cuando el consentimiento está de alguna manera viciado (no se ha dado libremente).

Aquí tienes algunos ejemplos de abusos sexuales:

  • Aprovecharse de alguien que ha perdido el sentido
  • Aprovecharse de una persona que tiene un trastorno mental.
  • Utilizar algún tipo de fármaco o droga para anular la voluntad de la víctima.
  • Cuando alguien aprovecha su posición para conseguir favores sexuales de otra persona.

Los abusos sexuales se consideran graves (tipo agravado) si se cometen sobre una persona especialmente vulnerable, por ejemplo, sobre una anciana, una persona con discapacidad, por ejemplo, síndrome de Down, o aprovechando una situación de parentesco o superioridad sobre la víctima (el caso de un jefe que amenaza a una empleada con despedirla si no accede a sus pretensiones sexuales).

Cuál es la pena por un delito de abusos sexuales en España

La pena por un delito de abusos sexuales en España es de entre 1 y 3 años. En casos leves, el juez puede sustituir la pena de prisión por una multa.

Si los abusos sexuales incluyen la penetración (anal o vaginal), la pena es de entre 4 y 10 años de prisión. La penetración puede ser con el miembro viril, con la mano o con algún objeto.

Si la víctima de los abusos sexuales es una persona vulnerable, por ejemplo, una anciana o una persona discapacitada, la pena es de entre 7 y 10 años de cárcel.

Cuál es la pena por una agresión sexual en España

En España, la pena por una agresión sexual es de entre 1 y 5 años de reclusión.

Si se produce alguno de los siguientes agravantes, la pena por una agresión sexual es de entre 5 y 10 años de prisión:

  • Si la agresión sexual se produjo mediante actos degradantes o vejatorios, por ejemplo, si la víctima fue humillada antes de ser agredida, por ejemplo, si el agresor la insultó o la arrastró por el suelo.
  • Si la agresión fue en grupo (dos o más personas).
  • Si la víctima es una persona vulnerable, por ejemplo, una persona mayor o alguien discapacitado (físico o psíquico).
  • Si el autor de la agresión actúa desde una posición se superioridad (por ejemplo, si es el jefe de la víctima) o de parentesco (por ejemplo, si es el padre de la víctima). También sería superioridad en el caso de un amigo de la familia.
  • Si el autor utilizó un arma para amenazar a la víctima y consumar la violación.

Si en la agresión sexual se dan al menos dos circunstancias agravantes, la pena mínima es de 7,5 años de prisión.

Cuál es la pena por una violación en España

La violación es un caso agravado de la agresión sexual, que consiste en penetrar a la víctima (anal o vaginalmente) en contra de su voluntad.

Según se establece en el Código Penal español, La pena por violación es de 6 a12 años de prisión.

Cómo interpretar si ha habido agresión sexual o no

Tras una agresión sexual surgen muchas preguntas, la más importante es «¿realmente he sido agredida sexualmente? o se trata de una relación sexual consentida».

Determinar si la relación sexual se tuvo de mutuo acuerdo y con tu consentimiento es clave a la hora de decidir si se trata de una agresión sexual o no.

Para intentar ayudarte a interpretar lo que ha pasado, conviene preguntarse lo siguiente:

¿Tenías edad suficiente para dar tu consentimiento?

La edad para el consentimiento es la edad mínima a la que alguien puede legalmente acceder a tener relaciones sexuales con otra persona.

En España esta edad son los 16 años. Si tienes menos de esa edad, no puedes legalmente dar tu consentimiento para tener relaciones sexuales con un adulto. Dicho de otra manera, puedes dar tu consentimiento, pero éste no se considera válido legalmente porque se supone que no tienes todavía la madurez suficiente para decidir.

Es más, incluso si ha sido la menor o el menor el que ha iniciado la relación o te ha invitado a acostarte con él o ella, puesto que legalmente el o la menor no está capacitado para hacerlo y tú estás obligado a negarte a sus pretensiones.

Esto supone que tener relaciones con una persona menor de 16 años es siempre un delito de abuso sexual en España.

¿Tenías capacidad para dar tu consentimiento?

Cualquier persona que dé su consentimiento para tener relaciones sexuales en España debe tener también capacidad para darlo. Si no estás en plenas facultades mentales, puede que no estés capacitada para darlo o que tu consentimiento no sea legalmente válido.

Vamos a poner un ejemplo, si has consumido algún tipo de sustancia, como drogas o alcohol, puede que tu capacidad para decidir se vea disminuida y, por lo tanto, el consentimiento no sea legalmente válido.

Pero esto no quiere decir que todas las personas que han bebido son incapaces de tomar la decisión de tener relaciones sexuales.

La decisión de acostarse con alguien debe ser una decisión libre. La mayoría de las personas que beben moderadamente son capaces de tomar decisiones libres. Pero si has abusado del alcohol o de las drogas, puede que tu visión de la realidad esté distorsionada y que asumas riesgos que no asumirías de no haber consumido.

Hay signos externos que indican que alguien ha abusado del alcohol o de las drogas y que no está en condiciones de tomar libremente la decisión de mantener relaciones sexuales. Entre los signos externos se incluyen los siguientes:

  • Habla pastosa y dificultad para pronunciar letras como la R.
  • Dificultad para mantenerse en pie o caminar dando tumbos.
  • Estado alterado y emociones extremas.
  • Decir cosas incoherentes.
  • Mostrar confusión, por ejemplo, no saber dónde estás o qué día es.
  • Estar inconsciente o delirando.

Si una persona muestra alguno de estos síntomas (aunque sea uno sólo), claramente es incapaz de tomar decisiones tan importante como mantener relaciones sexuales y nadie debería aprovecharse de su estado para intentar forzarla.

Otro caso de incapacidad es el de personas que sufren alguna discapacidad mental que les impida ser totalmente conscientes de lo que implica tener relaciones sexuales libres con otra persona.

En el caso de una persona que sufre una discapacidad mental, el consentimiento para tener relaciones podría no ser legalmente válido en España y la persona que se aproveche de esta circunstancia podría estar cometiendo un delito de abusos sexuales.

¿Diste tu consentimiento libremente?

El consentimiento de la mujer para tener relaciones sexuales, para que sea legalmente válido en España, debe ser explícito (aunque no necesariamente con palabras), de forma entusiasta y sin reservas.

Si te sentías en alguna medida amenazada, el consentimiento estaría viciado y no sería legalmente válido. Cualquier tipo de amenaza, manipulación o coacción significa que el consentimiento no era válido.

Si alguien mantiene relaciones sexuales con otra persona sin su consentimiento, o bien con un consentimiento viciado, entonces comente un delito de abusos sexuales o de agresión sexual, dependiendo de si se utilizaron amenazas para lograr que la mujer accediera a las relaciones.

¿Se respetaron los límites?

Cuando das tu consentimiento para mantener relaciones sexuales, también puedes establecer ciertos límites. Consentir a tener relaciones sexuales no significa que accedas a cualquier tipo de relaciones.

Por ejemplo, si accedes a besarte con alguien, pero dejas claro que no deseas ningún otro tipo de contacto sexual, por ejemplo, tocamientos, la otra persona debería abstenerse de hacerlo.

Si tu pareja se propasa y va más allá de lo que habías accedido a realizar, entonces han hecho algo sin tu consentimiento, han cruzado la línea roja que habías establecido.

Si alguien cruza la línea roja y hace algo sin tu consentimiento, estaría cometiendo un delito de abusos y puede que hasta una agresión.

¿Cambiaste de opinión en algún momento?

A lo largo de una relación sexual, es posible cambiar de opinión en cualquier momento.

Si inicialmente accediste a algo, por ejemplo a una penetración, pero luego cambias de opinión y decides que prefieres tener sexo sin penetración, puedes decirlo sin miedo y tu pareja está obligado a aceptar tu decisión y a respetar los límites que has impuesto. Es decir, que aunque inicialmente digas que sí a algo, en cualquier momento puedes cambiar de opinión y decir que no, aunque estés en medio de la relación.

Si tu pareja no se detiene y decide ignorar tu decisión, entonces el sexo ya no será consentido, puesto que va en contra de lo que tú quieres. En este caso, la actuación de tu pareja se podría considerar bien un abuso sexual o una agresión sexual, dependiendo de que haya hecho uso de la fuerza o la coacción para culminar el acto.

Qué deberías hacer si sufres una agresión sexual o una violación en España

Si sufres algún tipo de agresión sexual, posiblemente entres en shock y estés asustada y no sepas lo que debes hacer.

Aquí tienes una serie de consejos sobre lo que deberías hacer si sufres una agresión sexual o una violación en España:

Dirígete a un lugar seguro

Suponiendo que te acaben de violar, lo primero que debes hacer es buscar un lugar seguro donde refugiarte. Dependiendo de donde te encuentres, deberías de ir a casa de un amigo o pedir ayuda a una persona para que te lleve o que te acompañe al hospital.

Si te sientes amenazada justo en ese momento, deberías llamar inmediatamente al 112. Lo más importante es que te preocupes por tu seguridad y que te alejes del peligro lo antes posible.

No te laves ni te toques

La mayoría de las mujeres que han sufrido una agresión sexual o que han sido violadas tienen tendencia a lavarse o ducharse inmediatamente.

Pero esto es una equivocación, y deberías esperar antes de limpiar tu cuerpo de cualqueir resto de ADN de la persona que te ha violado. Es mejor dejar todo como está, ni siquiera te cepilles los dientes ni te cepilles el pelo o te peines hasta que te haya examinado un médico y la policía haya podido tomar muestras de tu cuerpo con el ADN del agresor.

Tampoco deberías beber, comer, fumar o tomar ningún tipo de medicamento. Incluso aunque no quieres denunciar la agresión; es importante que no alteres o elimines cualquier prueba de la agresión, sobre todo porque quizás más tarde cambies de opinión y decidas poner la denuncia por violación en comisaría.

Si quieres saber cómo poner una denuncia, en este artículo te explicamos cómo poner una denuncia.

Ve al médico lo antes posible

Es comprensible que lo último que quieres si has sufrido una agresión sexual o te han violado es que alguien te toque, que te pinchen con algo para tomar muestras o que alguien introduzca algo en tus partes íntimas, pero es importante que un profesional médico cualificado se ocupe, tanto de tu salud como de tu seguridad, lo antes posible.

Los médicos y enfermeras que atienden en las urgencias de los hospitales a mujeres que han sufrido una violación son profesionales muy cualificados que saben cómo actuar con cuidado y con suavidad, porque saben perfectamente lo que has sufrido.

Además de recoger pruebas, los médicos y enfermeras te van a hacer pruebas de enfermedades de transmisión sexual, por si el agresor te hubiera contagiado alguna.

También te van a proporcionar medicación preventiva por si el agresor estuviera contagiado de SIDA y así prevenir que contraigas la enfermedad.

También te pueden suministrar algún medicamento anticonceptivo para evitar que te quedes embarazada del agresor.

Decide si quieres poner una denuncia

Aunque lo que ha ocurrido es un delito muy grave, no tienes obligación de poner una denuncia si no quieres, es una decisión que te corresponde sólo a ti.

Sin embargo, algunas víctimas de agresiones sexuales dicen que denunciar los hechos les ayuda a recuperar el control de sus vidas.

Si quieres saber cómo poner una denuncia, puedes leer este artículo de nuestro blog sobre cómo poner una denuncia.

Qué ocurre si pones una denuncia

Si decides denunciar la agresión en comisaría, si quieres, puedes ir acompañada de una amiga, un familiar o tu abogado para que te apoye emocionalmente.

Para poner la denuncia debes acudir a la comisaría o cuartel de la Guardia Civil más cercano

Allí un agente (posiblemente una mujer) te va a preguntar qué ha ocurrido. Dile todo lo que recuerdes, deja que sea el agente el que que decida si es relevante para la investigación.

Es probable que el agente te haga algunas preguntas. Responde lo mejor que sepas, siempre con honestidad. Si no sabes algo o no lo recuerdas, díselo sin miedo, no te lo inventes.

La policía comenzará la investigación inmediatamente, partiendo de la información que les has facilitado.

Si sabes quién es la persona que te ha agredido, la policía irá a su casa a detenerlo inmediatamente y lo traerán a comisaría para tomarle declaración.

Es muy probable que le tomen una muestra de ADN para compararlo con las muestras extraídas de tu ropa o con cualquier resto de semen extraido del interior de tu cuerpo.

Si no conoces a la persona que te ha agredido, la policía lo buscará e intentará encontrarlo. Facilita a la policía cualquier detalle que ayude a identificar a esta persona.

La policía acudirá al lugar donde tuvieron lugar los hechos y buscarán posibles testigos de la agresión. También pueden recoger pruebas, por ejemplo, grabaciones procedentes de cámaras cercanas, que ayuden a identificar al agresor.

La policía contactará de vez en cuando contigo para informarte de cómo progresa la investigación o para pedirte información adicional.

Si la policía cree que ha identificado a un culpable lo pondrán a disposición del juez de instrucción para que decida si hay pruebas suficientes para juzgarlo por violación.

Puede que te llamen para una rueda de reconocimiento, donde tendrás que identificar al agresor entre una serie de personas. No te preocupes, porque tú le puedes ver, pero él no te puede ver a ti.

Escribe un relato de los hechos

Redactar en un cuaderno un relato de los hechos puede ayudar a la policía a determinar si se ha producido un delito de índole sexual, y a determinar de qué tipo de delito se trata.

Además, escribir los hechos cuando aún los tienes recientes te ayudará a no olvidar ningún detalle el día del juicio. Ten en cuenta que pueden pasar meses desde la agresión hasta el día que tengas que declarar en el juicio.

Busca un buen abogado

Quizás deberías también consultar con un abogado. Pero no acudas a cualquier abogado, ni al primero que te encuentres, ni siquiera a un abogado conocido o a un familiar que ha estudiado derecho.

Deberías contactar con un abogado penalista que tenga experiencia en casos de agresión sexual

Busca apoyo psicológico

Una agresión sexual es un golpe muy duro que te puede afectar emocionalmente, por lo que casi todas las víctimas de violación buscan ayuda psicológica para superar el trauma.

Hablar con alguien sobre la agresión puede ayudarte a superar la ansiedad y te permite decidir lo que quieres hacer de forma más sosegada.

A veces, hablar con una amiga o un familiar puede servir de consuelo, pero la mejor opción es acudir a un profesional para recibir terapia psicológica.

También hay grupos de apoyo a mujeres agredidas sexualmente. Participar en alguno de estos grupos se ha demostrado de gran ayuda para la mayoría de las víctimas de una violación.

En qué consiste un examen médico

Si has sufrido una agresión sexual, deberías hacerte un examen médico. La decisión, en última instancia, es tuya, pero un examen médico puede ser un requisito imprescindible para poder reunir pruebas y perseguir al culpable de la agresión sexual.

El examen incluye una exploración pélvica que incluye:

  • Tomar muestras de ADN de tu vagina y ano
  • Tomar muestras de debajo de las uñas
  • Sacar una muestra de sangre
  • Recoger una muestra de orina

El examen lo debe hacer un facultativo cualificado en una clínica o en un hospital. Si quieres, puedes ir acompañada de un familiar o una amiga de confianza.

Todas las muestras tomadas durante este examen forense se pueden utilizar en el procedimiento penal contra la persona o persona que te ha violado.

El examen debería realizarse dentro de las primeras 72 horas tras la violación, de modo que las pruebas estén recientes y no hayan desaparecido o se hayan contaminado.

Si acabas de sufrir una violación, lo normal es llamar al teléfono de emergencias 112 para que envíen a la policía. La policía te va a llevar a un centro médico cualificado para realizar el examen forense con todas las garantías legales, de modo que las pruebas se puedan utilizar en el juicio contra el agresor.

El daño físico en una violación

Una violación provoca un daño físico en el cuerpo de la víctima. El médico es la persona responsable de hacer un examen completo, que incluye detectar signos externos, como moratones, o internos, como desgarros.

Además, el médico puede recomendar las siguientes pruebas médicas:

Análisis de drogas

El objetivo de un análisis de drogas es determinar si el agresor te suministró alguna sustancia antes de la agresión.

Algunas drogas pueden impedir que pienses con claridad, por lo que cualquier consentimiento a tener relaciones durante sus efectos estaría viciado y no sería legalmente válido.

Los test de drogas más utilizados son un análisis de sangre y un análisis de orina. Para obtener unos resultados fiables, las analíticas deben realizarse cuanto antes.

Análisis de enfermedades de transmisión sexual

A través del análisis de sangre o de una muestra de la mucosa de la vagina se puede detectar si el agresor te ha contagiado alguna enfermedad de transmisión sexual o ETS.

Algunas ETS pueden tardar un tiempo en manifestarse. Algunas tardan incluso semanas, por lo que tendrás que volver a realizarte análisis periódicos durante un tiempo.

Hay ciertas medicinas que previenen la aparición de algunas ETS en el caso de que el agresor te haya contagiado. La mayoría de estas medicinas son eficaces si las tomas durante las 72 horas posteriores a la agresión.

Test de embarazo

A través de un análisis de sangre o de orina se puede detectar si te has quedado embarazada a causa de la agresión.

Es necesario confirmar el embarazo con un nuevo test que se administra el día después de una falta en el ciclo menstrual.

Qué deberías evitar si acabas de sufrir una violación

Si acabas de sufrir una violación deberías evitar los siguiente:

  • Ir al baño
  • Ducharte o bañarte
  • Lavarte el pelo
  • Cambiarte de ropa
  • Cepillarte el pelo

Cómo encontrar un buen terapeuta para superar una violación

Esto es lo que deberías buscar en un terapeuta, por ejemplo, un psicólogo, para que te ayude a superar una violación o una agresión sexual:

Experiencia

Busca alguien que esté acostumbrado a ayudar a personas que han sufrido una agresión sexual.

Agradable

Busca a alguien que te resulte agradable, honesto y con quien te sientas a gusto para contarle los detalles más íntimos de la experiencia traumática que has vivido.

Si no te sientes a gusto con tu psicólogo, no vas a compartir con él o ella cómo te sientes o lo que piensas.

Puede que tengas que probar con varios terapeutas antes de encontrar el más adecuado para ti.

Práctica

Diferentes psicólogos y terapeutas tienen diferentes maneras de tratar los problemas psicológicos de la gente.

Busca la terapia que mejor se adecue a tu caso o con la que te sientas más a gusto.

Quizás tengas que probar diferentes terapias antes de decidir cuál es la que más te conviene en tu caso.

Los problemas tras sufrir una violación

Una violación o una agresión sexual es una experiencia traumática que te deja confusa, vulnerable, avergonzada y sola. Sin embargo, sorprendentemente, ocurre con más frecuencia de lo que la gente piensa.

De hecho, una de cada cinco mujeres han experimentado algún tipo de violencia sexual a lo largo de su vida, normalmente por alguien de su entorno en quien confiaban.

Las agresiones sexuales no sólo afectan a las mujeres. Los hombres y, especialmente los niños, también sufren algún tipo de violencia sexual.

Independientemente del género o de la edad, una agresión sexual o una violación te hace sentir insegura y vulnerable. Como resultado, las personas que han sufrido una agresión sexual se vuelven desconfiadas y tienen problemas para relacionarse y confiar en los demás.

A veces, estas personas también dudan de si han hecho lo correcto, ponen en duda su propia valía y, a veces, incluso dudan de si no estarán perdiendo la cordura.

Las personas violadas o agredidas sexualmente sienten que las relaciones sexuales no son seguras. También sienten que nunca más van a poder tener relaciones íntimas. A veces, también creen las mentiras que alguien difunde sobre ellas y se culpan por lo que ha ocurrido, hasta el punto de que muchas mujeres que han sido violadas se odian por lo que ha ocurrido, ya que se responsabilizan por la violación.

Si has sido violada o te han agredido sexualmente, es importante recordar que lo que sientes, lo que piensas y lo que estás experimentando es tan sólo una reacción natural al trauma que has vivido.

No importa lo difícil que resulte y lo dura que sea la vida en estos momentos, no desesperes porque hay esperanza de mejorar con ayuda de profesionales y con esfuerzo por tu parte.

Con el tiempo te volverás a sentir segura y aprenderás a confiar en los demás. Más importante aún, lograrás superar el trauma y podrás seguir con tu vida normal.

Cómo recuperarse de una violación

Una víctima de una violación o una agresión sexual puede sufrir una depresión, tentación de suicidio, síndrome postraumático, problemas de alimentación como anorexia o bulimia, abuso de sustancias como el alcohol o las drogas e incluso tendencia a auto-lesionarse.

Pero todos estos problemas se pueden superar con ayuda y tratamiento psicológico. No basta sólo con la ayuda de tu familia y tus amigos, deberías contactar con un profesional especializado en ayudar a mujeres que han sufrido una agresión sexual.

También es útil unirse a grupos de ayuda a mujeres víctimas de una agresión sexual. Busca aquello que mejor funcione en tu caso.

Recupera el control de tu vida

Para superar el trauma que supone una agresión sexual deberías recuperar el control de tu vida y practicar hábitos saludables, como comer comida sana, hacer ejercicio y dormir lo suficiente.

Si no puedes dormir por culpa de las pesadillas, visita a tu médico para que te den algo que, temporalmente, te ayude a dormir y que te ayude a superar las pesadillas.

No sólo necesitas cuidar tu cuerpo, también necesitas cuidar tu mente. Hay víctimas que encuentran que practicar meditación o incluso escribir un diario les calma y les ayuda a superar el trauma de la violación.

No te metas en casa y haz un esfuerzo por recuperar tu vida social. Sal con amigas y haz aquello que siempre te ha gustado, ya sea viajar, ir a actividades culturales o ir a comer a un buen restaurante.

Antes de ir a ver una película, es una buena idea consultar antes de qué va la trama, porque puede que ciertas escenas te hagan recordar la agresión, algo que no es deseable.

Acude a terapia

Muchas víctimas de una agresión sexual encuentran que la terapia con un psicólogo y los grupos de apoyo les ayudan a recuperarse de una violación.

Tanto la terapia como los grupos de apoyo a las víctimas de una violación son espacios neutrales donde nadie te va a juzgar y donde puedes hablar sin miedo sobre tu experiencia, tus emociones, tus miedos y cualquier otra cosa que estés experimentando a causa de la agresión sexual.

La terapia psicológica también te ayuda a superar la depresión que normalmente acompaña a las víctimas de una violación, y también te ayuda a superar cualquier tentación de suicidarte.

Un buen psicólogo clínico con experiencia en víctimas de agresiones sexuales puede ayudarte a superar estos problemas o cualquier otro consecuencia de la violación.

A la hora de seleccionar el profesional es muy importante que preguntes si tienen experiencia tratando a víctimas de una agresión sexual o una violación.

No te quedes con el primer psicólogo que encuentres, visita a varios hasta que encuentres el que mejor se adecua con tu forma de ser y con el que te sientas más a gusto.

Para que la terapia sea efectiva, es importante que te sientas a gusto con el terapeuta, porque tienes que ser totalmente honesta con él o ella y hablarle de todo lo que sientes y sobre tus miedos y traumas.

Un último consejo para las víctimas de una agresión sexual o una violación

No importa cuál sea la ruta que tomes para recuperarte de un evento tan traumático como es una agresión sexual o una violación, es importante que recuerdes que lo que te ha ocurrido en ningún caso es culpa tuya.

No deberías culparte porque nada que hayas podido hacer justifica que alguien te viole o que te agreda sexualmente. La culpa de lo ocurrido es enteramente de la persona que tomó la decisión consciente de agredirte.

Más importante aún, hay personas que han sido formadas para ayudarte y a las que puedes acudir. Asegúrate de que acudes a estos profesionales.

Recuperarse de una violación es algo que requiere la ayuda de terceros, no es algo que puedas hacer tú sola. Con paciencia y constancia puedes llegar a superarlo y seguir con tu vida.