Qué hacer si tienes un juicio por un delito leve en España

¿Tienes un juicio por un delito leve en España y no sabes qué hacer? En este artículo te explicamos lo que debes hacer si tienes un juicio por un delito leve en España.


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Qué es un delito leve

Los delitos leves (anteriormente llamadas faltas) son delitos de poca importancia, por ejemplo, un hurto de menos de 400€, unos daños en la propiedad de un tercero también de menos de 400€, unas amenazas, injurias o unas lesiones leves, por ejemplo un arañazo o un moratón. Los delitos leves están recogidos en nuestro Código Penal.

Cómo se inicia un procedimiento por un delito leve

Cuando la policía tiene conocimiento de un delito leve a través de una denuncia en comisaría, recoge los hechos en un atestado que luego entregará al juez de instrucción. El juez puede archivar la denuncia si considera que no hay delito o bien ordenar que se celebre un juicio por delito leve.

Los juicios por delitos leves se pueden celebrar en el juzgado de instrucción, no es necesario que se celebren en un juzgado de lo penal. Esto es porque son juicios relativamente rápidos de instruir y porque así se gana en rapidez y agilidad en el proceso.

Los delitos leves prescriben en un año, por eso tienes un año para denunciar un delito leve. Pasado el año, el delito se considera prescrito y el juez va a archivar la causa en cuanto que entre en el juzgado. Es decir, que el plazo para denunciar un delito leve es de un año, y ello porque su plazo de prescripción es igualmente de un año; transcurrido ese tiempo, no podrás perseguir ese delito.

Por último, debes saber que aunque no es obligatoria la asistencia de abogado, es muy recomendable para poder tener éxito, ya seas denunciante o denunciado. Aun así, si el delito leve por el que se enjuicia tiene una pena máxima de 6 meses o más, sí que es necesaria la intervención de un abogado.

El abogado en un delito leve

En los juicios por delitos leves no es obligatorio acudir acompañado de abogado y procurador, aunque es recomendable hacerlo.

La razón por la que no es necesario el abogado es porque los delitos leves nunca se castigan con pena de cárcel, sino que tan sólo se castigan con una multa, que a veces se sustituye por trabajos en beneficio de la comunidad. Tan sólo algunos delitos leves se castigan con una pena máxima de seis meses de prisión. En este último caso sí que es necesario la presencia del abogado.

Sin embargo, también puedes ir al juicio representado por un abogado; de hecho, es lo más recomendable. Te recomiendo que busques un abogado especializado en casos penales, un abogado penalista. No todos los abogados están especializados en casos penales. Por ejemplo, puede que el abogado que hay cerca de tu trabajo se especialice en temas civiles (contratos, herencias) o en familia (divorcios).

Como los juicios por delitos leves son relativamente sencillos, el abogado no te debería costar demasiado dinero, apenas dos o trescientos euros, por lo que mi consejo es que siempre vayas de la mano de un buen abogado penalista.

El juicio por delito leve

El juzgado procede a citar al denunciante y a los denunciados para que declaren durante el juicio. También cita a los testigos (si los hubiere) para que presten declaración.

El juicio es público y comienza con la lectura de la denuncia. Luego el juez pide al denunciante que se ratifique en la denuncia e informa al acusado del delito de que se le acusa.

A continuación el juez toma declaración al denunciante. Si la defensa acude con asistencia letrada, su abogado procede a interrogar al denunciante. A continuación se procede a interrogar al acusado del delito leve. Por último, prestan declaración los testigos aportados bien por la defensa o por la acusación.

En ocasiones, el fiscal se presenta en un juicio por delito leve; por ejemplo, si el delito afecta a los intereses públicos. El fiscal puede interrogar a cualquiera de las partes y a todos los testigos.

Una vez terminados los interrogatorios, el juez solicita a las partes que presenten las pruebas para su posterior valoración. Primero lo hace la acusación y luego lo hace la defensa. Las pruebas pueden ser documentos, imágenes o vídeos, testimonios de terceros, informes periciales, etc.

El juez puede admitir todas las pruebas o denegar alguna si considera que no es pertinente o que se ha obtenido de forma ilegal. El abogado que presenta la prueba puede elevar una protesta para luego elevar la queja a una segunda instancia, que decidirá si finalmente la prueba es pertinente o no.

A continuación, se muestran las pruebas si son imágenes o se procede a la lectura de las mismas si son documentos, para que el juez las tenga en cuenta en su veredicto.

Una vez practicadas las pruebas, el juez da la palabra a los abogados (empezando por la acusación) y al ministerio fiscal (si lo hubiere). Cada uno de los letrados hace un informe de conclusiones y da su opinión sobre la calificación legal de los hechos.

En el informe final cada abogado solicita la condena o la absolución del acusado y explica a juez los hechos que entiende que han quedado acreditados mediante las pruebas presentadas o practicadas. Normalmente, la defensa tiene la última palabra.

El juicio termina cuando el juez lo declara listo para sentencia. Si quiere, puede dictar sentencia en ese momento (in voce), aunque luego la tiene que documentar por escrito.

El juez tiene tres días para dictar sentencia. Los abogados tienen luego un plazo de cinco días para recurrir la sentencia del juez si no están de acuerdo con la misma (recurso de apelación).

Si alguna de las partes recurre la sentencia, entonces ésta la revisa una segunda instancia (Audiencia Provincial). Contra la sentencia de la Audiencia Provincial no hay posibilidad de recurso y tan sólo queda ejecutar la sentencia, que en el caso de un juicio por delito leve suele ser una multa.

Las penas por un delito leve

Los delitos leves no llevan pena de prisión. Sin embargo, una condena por un delito leve deja un antecedente penal, que no podrás cancelar hasta pasados al menos cinco años. Antes los juicios de faltas no dejaban antecedente penal, puesto que una falta no era un delito y sólo los delitos dejan antecedentes penales.

Las penas por delito leve son siempre una multa. En el caso de una alcoholemia, la pena lleva aparejada la privación del permiso de conducir durante un año. El juez puede sustituir la multa por 1 mes de trabajos en beneficio de la comunidad; por ejemplo, ayudando en un centro de mayores o repartiendo comida en un centro de Cáritas.

En los delitos leves, los antecedentes no se tienen en cuenta para aplicar el agravante de reincidencia. Es decir, que puedes cometer muchos delitos leves sin que, por eso, se incremente la pena de cada uno de ellos.

Cómo prepararse para un juicio por un delito leve

Si tienes un juicio por un delito leve, mi primer consejo es que consultes un abogado, aunque no sea prescriptivo para ir al juicio. No acudas a cualquier abogado, busca un abogado especializado en derecho penal, un abogado penalista.

Una buena preparación del juicio es básica para tener éxito. No dejes tu futuro penal a la improvisación y en manos de la suerte. La suerte sólo se aparece a los que la buscan. Por eso debes hacer una preparación previa ante un juicio por un delito leve.

Aquí tienes otros consejos para preparar un juicio por un delito leve:

Prepara una estrategia de defensa

Cualquier juicio, aunque sea un juicio por un delito leve, requiere una preparación previa. Para eso, deberías reunirte con tu abogado en su despacho uno o dos días antes del juicio para revisar los hechos de los que se te acusa, analizar una estrategia de defensa y repasar tu declaración.

Evita las sorpresas

Pregunta a tu abogado qué es lo que puedes esperar en el juicio, que te explique todos los pasos que tiene un procedimiento penal. Es bueno que vayas preparado para que no te pille de improviso cualquiera de los pasos.

Pregunta quién va a estar en el juicio, si la otra parte lleva abogado y el tipo de preguntas que te pueden hacer, cómo te debes dirigir el juez, si puedes hablar directamente con la otra parte, etc.

Prepara también la manera de ir al juzgado, si puedes ir en tu coche o es mejor acudir en transporte público o tomando un taxi, cuánto se tarda en llegar. Es mejor calcular tiempo de sobra para no ir nervioso. Lo último que necesitas cuando vas a un juicio es el estrés por llegar tarde por culpa del tráfico o por no calcular bien los tiempos del transporte.

Preparación de los testigos

Si tu abogado va a presentar algún testigo para que hable en tu favor, es importante que el testigo se reúna antes con tu abogado para preparar la declaración. Lo peor que le puede pasar a tu abogado es que tu testigo declare algo que no te conviene y que te perjudique.

Si no es posible reunirse antes, queda con el testigo en una cafetería próxima al juzgado una o dos horas antes para poder preparar la declaración. Si tu abogado no lo ve claro, puede que en el último momento no llame a declarar al testigo.

Habla con tu abogado sobre las consecuencias

Pide a tu abogado que te explique las consecuencias en el peor de los casos si eres condenado. Para una persona que nunca ha tenido problemas con la justicia, cualquier condena da mucho miedo. Normalmente las cosas no son para tanto, especialmente en el caso de un juicio por un delito leve, pero si ya sabes de antemano a lo que te enfrentas, puede que vayas más tranquilo al juicio. El miedo puede jugar en tu contra.

Prepara las pruebas

Si tienes alguna prueba que demuestre tu inocencia o bien la culpabilidad de la otra parte, ya sean vídeos o documentos, es conveniente que se los enseñes a tu abogado y que los veáis juntos para poder explicar su relevancia desde tu punto de vista.

Al final, es tu abogado el más capacitado para decidir si conviene aportar alguna prueba a tu favor durante el juicio, pero para eso debe tener claro exactamente de qué se trata y resolver cualquier duda que tenga al respecto.

Asiste a un juicio

La mayoría de los juicios son públicos, lo que quiere decir que puedes asistir y ver lo que ocurre en la sala. Si es la primera vez que tienes problemas con la justicia, no está de más que acudas a los tribunales a ver cómo es un juicio por un delito leve.

Tener experiencia previa es una de las mejores recetas para evitar el miedo escénico. Muchas personas se ponen tan nerviosas cuando tienen que subir por primera vez a un estrado que olvidan lo que querían decir o causan una mala impresión al juez por culpa de los nervios.

La principal causa por la que se pierden los juicios, a parte de las pruebas en contra, es una declaración poco creíble o llena de imprecisiones. Por ejemplo, olvidar los hechos siempre causa una muy mala impresión, aunque sea verdad que se te ha olvidado hasta lo más básico por culpa de los nervios.

Haz ejercicios de relajación antes de entrar

Una de las mejores maneras de controlar el nerviosismo es controlar la respiración antes de entrar en juicio. Hay ejercicios muy sencillos diseñados expresamente para controlar el estrés que puedes realizar antes de entrar en el juicio en la propia sala de espera. En Internet hay muchos vídeos que te explican cómo hacerlo, por ejemplo, aquí tienes uno.

Controla el lenguaje no verbal

Para resultar creíble ante el juez cuando declares durante el juicio, debes mostrar una actitud relajada, sin parecer nervioso, sin gesticular en exceso, sin subir la voz, sin mostrarte enfadado por las preguntas que te hagan, sin bajar la vista cuando hables con el juez o con el abogado y manteniendo las manos relajadas y en un lugar visible, por ejemplo, sobre el estrado.